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Por motivos de movilidad y por varios hijos, puedo comparar esta escuela infantil con otras 2. Cuando las otras dos son recomendables al 100%, ésta no la recomendaría a nadie.
Cualquier trato con la propietaria o la directora terminas con una sensación de que molestas (y tus hijos también).
En base a mi experiencia, no creo que ni Pilar ni Anabel se adhieran al programa Nemomarlin que te dan en los trípticos de información y en la documentación de comienzo de curso.
Además, cambian normas una vez empezado el curso y “si no te gusta, vete” (estamos hablando de niños <3 años que tendrían que pasar por otro periodo de adaptación).
El “buen funcionamiento del centro” (o lo que ellas consideran que puede afectarle, aunque no haya ocurrido nada aún que indique detrimento alguno) está por encima de cualquier necesidad de cualquiera de los niños.
Se habla mucho de involucrar a las familias, pero la comunicación es muy deficiente, hasta el punto de no saber qué han hecho los peques para poderlo reforzar en casa (la carpeta de actividades se da al final del curso cuando el peque ya ni se acuerda de lo que hizo tres meses atrás, ni que decir a principio de curso). Y no se te ocurra intentar hablar con la seño en la puerta, que te lo afearán desde dirección: pide tutoría por la tarde.
Me da pena porque las seños son geniales. Y mi niño las ha querido mucho. Pero al final las seños también tienen que cumplir las normas impuestas por dirección.
En definitiva, tienen mucho que mejorar (si quieren escuchar, pero no lo harán porque ambas se darán golpes de pecho diciendo “yo he sido madre antes que tú; sé más y no voy a hacer caso omiso a lo que digas; mi centro: mis normas; vete si no te gusta”).