roxi R.
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Normalmente no escribo, pero después de haber vivido lo que he vivido es para escribir una pequeña reseña.
Desde pequeña voy al Valle: o por las setas, o a hacer senderismo, o ciclismo... en fin, muchos años. He visto diferentes estados de este pequeño pueblo, algunos mejores que otros, pero lo que he vivido hace 3 semanas es para NO VOLVER NUNCA MÁS.
Empecemos: ahora ya no permiten aparcar en el pueblo, solo para residentes. Claro, es que "con tanto centro comercial, los autobuses y trenes de turismo que llegan a cada momento el pueblo está colapsado", me han dicho. Es que, ¿a qué "genio" se le ha ocurrido la brillante idea de que hay que ir a aparcar a una parcela sucia y llena de polvo a unos 500 metros del "centro comercial"? ¡Si en el pueblo no hay nadie! La parcela, aparte del polvo suelto que te ensucia y ensucia el vehículo, tienes que esquivar el papel higiénico de la gente que lo usa como retrete, las caravanas y autocaravanas que acampan allí y tiran las aguas grises y negras en el predio, y claro, también las heces de los perros. Pero hay que tener la mente brillante para hacer esto. Cobran 3 o 4 euros, pero eso es casi lo de menos: que te cobren por un lugar que es un espanto de sucio, vamos, hombre, con eso te estás cargando a los que íbamos siempre.
Mientras caminas al "centro", las aceras y el cubo de residuos desbordan de latas y desechos. ¿Es que no trabajan los de limpieza los fines de semana? Imagino que estarán fatigados de "tanto ajetreo en la semana"… pero no se nota si es que hacen algo durante la semana.
Camino del parking al centro hay una sola papelera, y eso sin contar los alcorques y los maceteros, ya que están llenos de plantas secas y basura. Bueno, la maleza en los alcorques es lo más parecido a la pradera africana: solo faltan los MONOS.
Mientras esquivamos los "regalos" que dejan los perricos, llegamos. Después de conseguir una mesa en esa hermosa terraza del bar de la fuente, que no recuerdo el nombre, y tomar unas cañitas, fuimos a comer al bar Los Amigos unos callos reconfortantes. Luego fuimos a la plaza mayor y a la fuente de los Cuatro Musgos, aunque creo que antes se llamaba de los Cuatro Caños. Bueno, señor Alcalde, ¿alguno de sus "colaboradores" podrá ir a asear la fuente así vuelve a tener su nombre original, no?
Luego caminamos por el pueblo y en todo el pueblo lo mismo: heces de perros por doquier.
Es una pena que el Horno de Leña, en el que hacen pan exquisito, estaba cerrado.
Ahora mi pregunta es: ¿acaso no hay un alguacil en el pueblo que se encargue de ver la suciedad? o el Alcalde o algun concejal?
Qué decepción. La próxima vez en el Valle nos iremos a Pinilla o al pueblo de al lado. Seguro que a Lozoya no volveremos.
Ahora, después de escribir esto recordando lo de las praderas africanas, ya sé dónde están los monos: no en los alcorques, están más cerca de la Plaza Mayor, si si....seguro que los días hábiles de semana ( peros seguro que todos no ) los puedes ver pulular por alli.
Se han cargado un hermoso pueblo, sin dudas.
A ver si cambian, que no es difícil, solo hay que trabajar, porque si no le van a cambiar el nombre al pueblo (va a pasar como con la fuente de los Cuatro Musgos) y le pondrán Mugroya del Valle.
imaginaros que hermoso el cartel de entrada al pueblo...
BIENVENIDOS A MUGROYA DEL VALLE.